Eshetu decidió que fuera mi hermano Wende quien heredase sus cafetos porque vio en él el mismo amor por la Naturaleza que alejó de su Italia natal a nuestro abuelo Badoglio. Cuando mi padre nos pedía ayuda para recoger las cerezas rojas de café, Wende ya estaba preparado junto a la puerta, con el cuévano de mimbre bajo su brazo y el retal de camisa, que empleaba como toalla para secar el sudor, alrededor de su cuello. En la faena, Leer más →










